Radiolavozdecristo.com 2014

La preferida del pueblo de Dios 1430 AM

Mirando por la ventana

Había una vez un niño que cayó muy enfermo. Tenía que estar todo el día en la cama sin poder moverse. Como además los niños no podían acercarse, sufría mucho por ello, y empezó a dejar pasar los días triste y decaido, mirando el cielo a través de la ventana.

Pasó algún tiempo, cada vez más desanimado, hasta que un día vio una extraña sombra en la

ventana: era un pingüino comiendo un bocata de chorizo, que entró a la habitación, le dio las buenas tardes, y se fue.

El niño quedó muy extrañado, y aún no sabía qué habría sido aquello, cuando vio aparecer por la misma ventana un mono en pañales inflando un globo. Al principio el niño se preguntaba qué sería aquello, pero al poco, mientras seguían apareciendo personajes locos por aquella extraña ventana, ya no podía dejar de reír, al ver un cerdo tocando la pandereta, un elefante saltando en cama elástica, o un perro con gafas que sólo hablaba de política ...

Aunque por si no le creían no se lo contó a nadie, aquellos personajes teminaron alegrando el espíritu y


 el cuerpo del niño, y en muy poco tiempo este mejoró notablemente y pudo volver al colegio.

Allí pudo hablar con todos sus amigos, contándoles las cosas tan raras que había visto. Entonces, mientras hablaba con su mejor amigo, vio asomar algo extraño en su mochila. Le preguntó qué era, y tanto le insistió, que finalmente pudo ver el contenido de la mochila:

¡allí estaban todos los disfraces que había utilizado su buen amigo para intentar alegrarle!!

Y desde entonces, nuestro niño nunca deja que nadie esté solo y sin sonreir un rato.

“Tuve hambre y me disteis de comer, tuve sed y me disteis de beber”

MATEO 25: 31-46

31 Cuando el Hijo del hombre venga en su gloria rodeado de todos los ángeles, se sentará en su trono glorioso.

32 Todas las naciones serán reunidas en su presencia, y él separará a unos de otros, como el pastor separa las ovejas de los cabritos,

33 y pondrá a aquellas a su derecha y a estos a su izquierda.

34 Entonces el Rey dirá a los que tenga a su derecha: "Vengan, benditos de mi Padre, y reciban en herencia el Reino que les fue preparado desde el comienzo del mundo,

35 porque tuve hambre, y ustedes me dieron de comer; tuve sed, y me dieron de beber; estaba de paso, y me alojaron;

36 desnudo, y me vistieron; enfermo, y me visitaron; preso, y me vinieron a ver".

37 Los justos le responderán: "Señor, ¿cuándo te vimos hambriento, y te dimos de comer; sediento, y te dimos de beber?

38 ¿Cuándo te vimos de paso, y te alojamos; desnudo, y te vestimos?

39 ¿Cuándo te vimos enfermo o preso, y fuimos a verte?".

40 Y el Rey les responderá: "Les aseguro que cada vez que lo hicieron con el más pequeño de mis hermanos, lo hicieron conmigo".

41 Luego dirá a los de su izquierda: "Aléjense de mí, malditos; vayan al fuego eterno que fue preparado para el demonio y sus ángeles,

42 porque tuve hambre, y ustedes no me dieron de comer; tuve sed, y no me dieron de beber;

43 estaba de paso, y no me alojaron; desnudo, y no me vistieron; enfermo y preso, y no me visitaron".

44 Estos, a su vez, le preguntarán: "Señor, ¿cuando te vimos hambriento o sediento, de paso o desnudo, enfermo o preso, y no te hemos socorrido?".

45 Y él les responderá: "Les aseguro que cada vez que no lo hicieron con el más pequeño de mis hermanos, tampoco lo hicieron conmigo".

46 Estos irán al castigo eterno, y los justos a la Vida eterna».


REFLEXIÓN

Estamos en el último domingo del año litúrgico, y nos vemos obligados a luchar en dos frentes. La fiesta de “Cristo Rey del Universo” y el 34 domingo del tiempo ordinario, con la lectura de la parábola del juicio final. Los dos temas son extremadamente complicados.

El contexto de la implementación de esta fiesta nos puede dar una buena pista para interpretar hoy su significado. Fue establecida por Pío XI en 1925, en un momento en que la Iglesia estaba perdiendo poder, prestigio e influencia en la sociedad occidental. La jerarquía seguía oponiéndose a la modernidad y soñaba aún con una “restauración”. Creyó que una fiesta de Cristo Rey ayudaría a recuperar el terreno perdido.


Jesús nunca reivindicó ningún reino para sí. Todo lo contrario, dijo expresamente: “el que quiera ser primero, sea el servidor”. Afirmó de palabra y con su vida que no venía a ser servido, sino a servir.

Jesús criticó todo poder que signifique cualquier clase de esclavitud o sometimiento de los demás. Juan nos dice, después de la multiplicación de los panes, que viendo Jesús que querían echarle mano para proclamarle rey, se retiró a la montaña él sólo. ¿No hemos superado la burla macabra de los soldados, poniéndole una corona de oro, un manto real y un cetro cargado de brillan­tes? Cuando Pilato pone el título sobre la cruz: "Éste es el rey de los judíos", lo hace para burlarse de él y de los judíos.

La liturgia de este día está encabezada con esta frase: "Jesucristo, Rey del Universo"; pero las lecturas terminan hablando de un pastor. ¿Se pueden imagina­r dos figuras más contradictorias? Ahí está la clave. El evangelio nos dice que el que quiera entrar en el Reino, no tiene que portarse como vasallo de un superior, sino como servidor de los más débiles.

Sin duda, el Reino de Dios fue la principal preocupación de Jesús en su predicación.





Hagamos presente el reino que es Dios

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